
No sé cómo ni de qué manera pero ha conseguido
que no pueda parar de pensar en esa frase...
se me ha quedado grabada en la piel,
cual tatuaje de henna infiel.
Me rodeó con sus brazos, podía sentir su calor
su respiración al lado de mi oído
sin entender muy bien por qué estaba tan a gusto,
me sentía tranquila, protegida.
Entonces comencé a escuchar su voz
pausada, grave, acogedora, con tacto como siempre
sus palabras rozaban cada parte de mi cuerpo...
Piensa en un ocho, ahora tumbado.
Eso es directamente proporcional al tiempo
que quiero estar a tu lado.