A veces por mucho que me incomode no puedo parar de pensar en lo importante de nuestras decisiones. En la contingencia de los hechos ocurridos y los que están por ocurrir. Para una gran mayoría de la sociedad la vida es un breve acontecer, anterior de la muerte, en busca de algo superior a todo lo conocido hasta el momento.
Pero yo, me niego a pensar que soy un simple juguete manejado al antojo de una minoría de entes.
Pienso, que tengo algo que decir de mi propia existencia, solo hay una vida, y creo que tenemos el derecho a ser partícipes de ella.
Prefiero ver la vida como se diría en términos económico, como un continuo coste oportunidad. Un amigo mio, suele decir, que cada acto tiene su consecuencia y creo que ni él mismo se da cuenta de la importancia de sus palabras, pues cada exhalación, cada palabra, cada sentimiento inoportuno, o quien sabe, oportuno forma parte de todas nuestras decisiones.
Por eso mismo no creo en la suerte, y por supuesto tampoco creo en la mala suerte, pues todo lo que ocurre es la consecuencia de nuestros actos, Si hubieras hecho tal en vez de cual todo sería totalmente distinto.
Pero todo esto es, tan solo, un cúmulo, de letras, palabras, frases que perfilan vagamente mi pensamiento, y que probable mente te dejen indiferente, si usted, si si usted dispone de un minuto tan solo uno, es su decisión, piense en todo lo que he dicho anteriormente, y se dará cuenta que detrás de cada palabra, entre lineas, se esconde un corazón, hecho un lío a las 4:45 de la mañana que no sabe que hacer, que como solución se le ha ocurrido remontarse al comienzo de todo y se ha dado cuenta de la fugacidad de nuestras decisiones y las consecuencias de estas a largo plazo.
Sigue sin saber qué debe o no debe hacer o sentir pero lo que tiene muy claro es que lo que quiere llegar a ser y para eso se esforzará en tomar la decisión adecuada en cada momento.
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